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Cristian Castro, la mamadera y una faceta que nadie espera
El cantante habló sin problemas de su gusto por usar biberón siendo adulto. Pero detrás de esa historia hay otra parte de Cristian Castro que queda bastante lejos de las baladas por las que todos lo conocen.

Dwight McCann, vía Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.5
Con Cristian Castro pasa algo curioso: uno cree conocer al personaje hasta que aparece una historia nueva. Puede estar cantando una balada de amor frente a miles de personas y, fuera del escenario, defender con absoluta naturalidad una costumbre que durante años sorprendió a sus seguidores: tomar bebidas en mamadera.
No fue solamente un rumor de internet. Después de que el tema se hiciera público, el propio Castro habló de la mamadera en entrevistas y explicó por qué le gustaba usarla siendo adulto. Su argumento era bastante práctico: acostado, jugando a la Play o sentado en un sillón, le resultaba más cómoda que un vaso porque no se derramaba.
En 2020 llevó la idea un poco más lejos y contó que incluso había pensado en crear una línea de biberones para adultos. También dejó clara su postura frente a las burlas: nunca sintió demasiado interés en cumplir con la imagen de cómo debería comportarse alguien solamente por haber crecido.
Pero la sorpresa grande aparece cuando cambia las baladas por guitarras pesadas
Porque detrás del Cristian Castro de “Azul”, “Por amarte así” y “No podrás” existe otro personaje. Uno que lleva ropa oscura, toca guitarra y responde a un nombre completamente diferente: Lügh Draculea.
Ese es el alter ego que Castro utiliza dentro de La Esfinge, su proyecto de heavy metal. La banda apareció públicamente en 2014 con “El cantar de la muerte”, pero su relación con esa música venía de mucho antes.
Castro contó que ya escribía algunas de esas canciones cuando estaba en la secundaria y que el proyecto nació de una fascinación por el metal que había mantenido durante años. Entre las influencias que mencionó está Tool, una referencia bastante inesperada para alguien cuyo nombre quedó asociado durante décadas a la balada romántica.
La Esfinge tampoco fue una aventura de una sola vez. En 2023 el proyecto publicó “La cruel cantora” y en agosto de 2026 Castro volvió a presentarlo públicamente para anunciar una nueva etapa y un tercer álbum.
Esta vez la idea es sumar elementos del pasado prehispánico de México al universo visual y musical de la banda. Doce años después de presentar a Lügh Draculea, aquella faceta que podía parecer una rareza terminó demostrando que era un proyecto que Castro realmente quería sostener.
Y ahí está lo mejor de la historia. La mamadera puede haber sido la anécdota que llamó la atención, pero la verdadera sorpresa estaba escondida en otro lugar: Cristian Castro llevaba años guardando un metalero detrás del cantante de baladas.


