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Bizarrap no salió de una discográfica. Salió de Haedo.
Se llama Gonzalo Conde. Nació en Ramos Mejía. El colegio era en Haedo. Armaba videos de rap en YouTube. El hermano le dijo bizarro. Ahí nació el nombre.

Bizarrap, Latin Grammy, 16 noviembre 2023. Foto: Junta de Andalucía / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.
Bizarrap se llama Gonzalo Julián Conde. Nació el 29 de agosto de 1998 en Ramos Mejía. Una localidad del oeste del Gran Buenos Aires: las ciudades pegadas a la Capital. El colegio era en Haedo, al lado. No es Palermo. No es Miami. No salió de una discográfica. Salió de ahí.
En 2017 abrió un canal de YouTube. Se llamaba Combo Loco. No cantaba. No tocaba en un escenario. Armaba videos con batallas de rap: pibes que se enfrentan a versos, improvisando, en un parque. Esa competencia se llama El Quinto Escalón. Quedaba en Buenos Aires. Gonzalo recortaba los videos, les ponía chistes, los subía. El primero se lo mostró al hermano.
El hermano se llama Álvaro. Es más chico. Miró los combos y dijo que eran medio bizarros: raros, de otra onda. Gonzalo no estaba buscando un nombre de artista. Estaba buscando un nombre para un canal. Se quedó con eso. Bizarrap. El apodo salió de la casa. No de una discográfica.
En noviembre de 2018 filmó el primero con un rapero. Se llama Kódigo. No era un hit de radio. Era un video: Gonzalo ponía la música, el otro rapaba. A eso le puso Freestyle Session. Después vinieron las Music Sessions: él hace la pista, otro canta o rapa, un número en el título, un video. Así se hizo famoso. Después llegaron Shakira, Quevedo. Nombres que ya llenaban radios. No son el origen. El origen es Haedo, un canal y una palabra del hermano.
Si no lo escuchaste, el gancho no es un ranking de Sessions. Es esto: el que hoy pone la música para que cante medio planeta arrancó al oeste de Buenos Aires, recortando batallas de rap en la computadora, con un nombre que no iba a ser de él. Haedo queda. Ramos Mejía, también. El resto —si “ya era”, si lo inventó una discográfica— no lo resuelve el origen. Lo resuelve la pista.
El barrio queda. El nombre, ahora, es de él.


