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Antes de “drivers license”, Olivia Rodrigo vivió una escena que hoy parece una broma del destino
En ese momento fue solo una anécdota frustrante. Después llegó la canción que hizo que aquel episodio de su adolescencia se volviera una coincidencia demasiado perfecta.

Olivia Rodrigo en Los Ángeles en 2023. Foto: Justin Higuchi / Wikimedia Commons, CC BY 2.0.
Olivia Rodrigo tenía 17 años y había algo que quería con desesperación: poder manejar. Sus amigos ya tenían licencia y ella contó que pensaba tanto en conseguir la suya que hasta se iba a dormir imaginando el momento.
Después de conseguir una cita para hacer la prueba, llegó con el auto de su mamá. El instructor comenzó el control previo habitual: luces, guiños, frenos. Todo marchaba bien hasta que le pidió una última cosa.
El problema apareció antes de que pudiera mover el auto
El instructor le pidió que tocara la bocina. Olivia lo intentó y no pasó nada. Volvió a apretar. Silencio. Por alguna razón, la bocina del auto de su mamá no funcionaba.
Eso bastó para terminar la prueba. El vehículo no podía considerarse seguro para salir a la calle y Olivia ni siquiera tuvo la oportunidad de demostrar cómo manejaba. Ella misma contó que terminó llorando en el estacionamiento porque estaba completamente destrozada.
La historia podría haber quedado como uno de esos pequeños desastres adolescentes que con el tiempo dan risa. Olivia finalmente consiguió su licencia. Pero después apareció un detalle que volvió todo mucho más irónico.
En enero de 2021 lanzó “drivers license”. El título de la canción que cambió su carrera giraba precisamente alrededor de aquello que durante meses había querido conseguir: su licencia de conducir.
Rodrigo incluso volvió a contar la anécdota años después y la tomó con humor. Visto desde afuera, el contraste es difícil de superar: antes de hacer famosa una canción llamada “drivers license”, hubo un día en que ni siquiera pudo empezar su examen porque la bocina del auto de su mamá decidió no funcionar.


