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6 cosas que Bad Bunny hace y que el reggaetón solo no alcanza para explicar
Bad Bunny puede llenar un tema de perreo y, en el siguiente, meterse con salsa, plena, memoria familiar o la historia de Puerto Rico. Hay detalles en su música que explican por qué hace tiempo la etiqueta de “reggaetonero” le queda chica.

Bad Bunny durante su residencia No Me Quiero Ir de Aquí en Puerto Rico, 2025. Foto: Comecoquito / Wikimedia Commons, CC0.
Bad Bunny nunca dejó de hacer reggaetón. Lo curioso es todo lo que fue metiendo alrededor. En sus discos conviven sonidos urbanos con géneros que existían mucho antes de que Benito Martínez apareciera en Spotify, y en los últimos años esa mezcla se volvió todavía más evidente.
1. Hizo salsa sin convertirla en un disfraz retro
“BAILE INoLVIDABLE” no funciona como una pausa exótica dentro de un disco urbano. Bad Bunny armó una salsa con piano, metales, percusión y una estructura reconocible para el género, pero la escribió desde su propia forma de cantar y componer. Él mismo explicó que quería conservar la esencia de la salsa clásica sin dejar de sonar a él.
2. La plena volvió a entrar en una conversación pop mundial
En “DtMF” aparece la plena, una tradición puertorriqueña con más de un siglo de historia. Y en “CAFé CON RON” participan Los Pleneros de la Cresta. No son referencias escondidas para entendidos: Bad Bunny puso esos ritmos dentro de uno de los discos pop más escuchados del planeta.
3. También usa bomba, jíbaro y bolero como parte del mismo universo
En “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” aparecen referencias a distintos sonidos tradicionales de Puerto Rico, desde la bomba hasta la música jíbara y el bolero. La gracia está en que no los presenta como una clase de historia musical: entran y salen de canciones modernas como si siempre hubieran estado ahí.
4. Una canción de amor puede terminar hablando de Puerto Rico
En “TURiSTA”, por ejemplo, una relación desigual también funciona como imagen del turismo y de lo que ocurre cuando alguien conoce solo la versión bonita de un lugar. En “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”, el foco va directamente hacia el desplazamiento, la identidad y el temor a perder una isla frente a intereses externos.
5. Hasta los visuales de sus canciones tienen historia
Los visualizers de “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” incorporaron pequeñas cápsulas sobre la historia y la cultura puertorriqueñas. Para eso trabajó con el historiador Jorell Meléndez-Badillo. El disco podía escucharse sin saber nada de eso, pero quien miraba encontraba otra capa.
6. Su escenario también funciona como parte del relato
Para la residencia “No Me Quiero Ir de Aquí” en Puerto Rico, el show no se limitó a una pantalla gigante detrás del cantante. Uno de sus espacios recreaba una casa puertorriqueña y el recorrido musical conectaba distintas generaciones y sonidos de la isla.
Ahí está quizás la mejor forma de entenderlo. Bad Bunny sigue haciendo reggaetón y no necesita escapar de esa palabra. Pero alrededor construyó algo mucho más ancho: salsa, plena, bomba, bolero, nostalgia, política, memoria y una obsesión constante por Puerto Rico.
Por eso discutir si Bad Bunny “es reggaetón” empieza a quedarse corto. La respuesta es sí. El problema es creer que eso explica todo lo demás.


