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Se llamaron Diles Que No Me Maten por Juan Rulfo. Ninguno había leído el cuento
Eligieron una de las frases más reconocibles de Juan Rulfo para bautizar la banda antes de haber leído el relato. Con los años, aquel nombre terminó encajando demasiado bien con un proyecto donde la poesía, la improvisación y el ruido importan más que entrar en un género.

Diles Que No Me Maten en Portland, 2025. Foto: Poncho1290 / Wikimedia Commons. CC BY-SA 4.0.
Diles Que No Me Maten tiene un nombre difícil de olvidar. Viene de “¡Diles que no me maten!”, el cuento de Juan Rulfo sobre un hombre que intenta escapar de las consecuencias de un crimen cometido décadas atrás.
Pero la relación con Rulfo no empezó como una declaración literaria cuidadosamente planeada. Cuando eligieron el nombre, ninguno de los integrantes había leído todavía el cuento. Primero les pegó la frase: sonaba fuerte, abría una imagen y dejaba una sensación incómoda.
Después pasó algo mejor: el nombre empezó a parecer cada vez menos casual. La banda fue construyendo canciones oscuras, letras cargadas de imágenes y un rock donde el clima puede importar tanto como la melodía. La literatura terminó alcanzando al nombre que habían elegido antes.
Primero encontraron una frase; después construyeron un mundo alrededor
La banda nació en Ciudad de México en 2017. Raúl y Gerardo Ponce, Andrés Lupone, Jerónimo García y Jonás Derbez fueron armando el proyecto a partir de ensayos donde la improvisación tenía un papel central.
Eso ayuda a entender por qué cuesta encerrarlos en una etiqueta. En su música aparecen post-punk, psicodelia, jazz, krautrock y post-rock, además de largos momentos donde una canción parece avanzar más por tensión y atmósfera que por una estructura tradicional de verso y estribillo.
Su recorrido discográfico también muestra esa búsqueda. Después de Edificio, publicado en 2020, llegaron La Vida de Alguien Más en 2021 y Obrigaggi en 2023. Cada etapa fue estirando un poco más la idea de lo que podía ser una banda de rock mexicana sin necesidad de sonar como una banda de rock convencional.
En junio de 2026 publicaron Escrito en Agua, un disco donde vuelven a cruzarse guitarras, vientos, sintetizadores, percusión y espacios de improvisación.
El álbum también tiene una conexión familiar inesperada. Jonás Derbez creció escuchando tocar jazz a su padre, el saxofonista Alain Derbez. Años después, Alain terminó participando con saxofón soprano en Escrito en Agua.
En ese punto, el vínculo con Juan Rulfo deja de sentirse como una simple curiosidad. No porque la banda haya decidido musicalizar sus cuentos, sino porque trabaja con elementos que parecen conversar con ese universo: silencios, imágenes incompletas, lugares extraños y la sensación de que detrás de cada frase hay algo que no terminó de explicarse.
Muchas cosas que hoy parecen formar parte de una estética perfectamente diseñada fueron encontrando sentido después. El nombre fue una de ellas.
Quizás por eso Diles Que No Me Maten resulta tan difícil de clasificar. Empezaron con cinco palabras prestadas de un cuento mexicano que todavía no habían leído y terminaron construyendo una música donde jazz, ruido, poesía y rock pueden aparecer en la misma canción sin pedir permiso.
Y esa es la mejor parte de la historia: primero eligieron el nombre porque les gustaba cómo sonaba. Después hicieron una banda capaz de estar a la altura de una frase así.


