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Residente vs. J Balvin: del carrito de panchos a una paliza de 8 minutos

Todo empezó por una discusión sobre los Latin Grammy y terminó con un carrito de hot dogs convertido en símbolo de la pelea. Meses después, Residente todavía tenía algo más preparado.

EMA MUSIC ·

Residente cantando con un micrófono durante un show

Residente. Foto: Maritza Ríos / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, vía Wikimedia Commons.

En septiembre de 2021, J Balvin llamó a los artistas urbanos a boicotear los Latin Grammy. Su argumento era que los premios necesitaban al género para generar audiencia, pero no lo valoraban de la misma manera.

Residente no estuvo de acuerdo. Y en vez de responder con una frase diplomática, grabó un video dirigido directamente a Balvin.

Ahí apareció la comparación que terminó sobreviviendo a toda la discusión: para Residente, la música de Balvin era como un carrito de hot dogs. Podía gustarle a muchísima gente, pero eso no significaba que fuera un restaurante capaz de ganar una estrella Michelin.

J Balvin posando durante el Festival de Cine de Venecia
J Balvin. Foto: Sofia Luna Cabras / Wikimedia Commons, CC0.

J Balvin agarró el pancho y lo convirtió en parte del juego

Balvin respondió primero con un simple “Respeto tu opinión”. Pero después publicó imágenes junto a un carrito de hot dogs, apropiándose de la comparación que Residente había usado para atacarlo.

La pelea podría haber quedado ahí: dos artistas enormes tirándose indirectas, un pancho convertido en meme y las redes haciendo el resto.

Pero en marzo de 2022 apareció Bizarrap.

Bizarrap posando con gorra y anteojos
Bizarrap. Foto: Ciruja12345 / Wikimedia Commons.

Residente entró a la BZRP Music Sessions #49 y durante 8 minutos y 39 segundos construyó una tiradera dividida en tres capítulos. La parte final tenía un destinatario evidente: J Balvin.

Residente retomó incluso la imagen del hot dog dentro de la sesión. Lo que había arrancado como una discusión sobre premios terminó convertido en una de las tiraderas más comentadas de la música latina reciente.

Y por eso el detalle más absurdo de toda la historia también terminó siendo el más inolvidable: antes de Bizarrap, de los ocho minutos y de los ataques personales, hubo un carrito de panchos.