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MundoUn sample no es un invitado. Es un pedazo de otra grabación.
Recortás un sonido que ya existía y lo pegás en una canción nueva. No es un dúo. Tampoco un feat.

Home studio. Foto: Dejan Krsmanovic / Flickr, CC BY 2.0.
A veces, en una canción, se escucha un pedazo de otra. Un beat. Un coro. Un grito. Un piano de hace cuarenta años. Eso no es que alguien vino al estudio a cantar. Es un recorte. Se llama sample. En criollo: tomás un trozo de una grabación que ya estaba y lo ponés en un tema nuevo.
No es un dúo. Un dúo son dos que hacen el proyecto juntos. Tampoco es un feat. Un feat. es una persona: entra, canta, se va, y su nombre aparece en la tapa. El sample no es una persona. Es un archivo. A veces dura un segundo. A veces es el estribillo entero, dado vuelta.
Se ve así: alguien abre el programa donde se arma la canción, corta un pedazo de un disco viejo o de un video, y lo pega. Lo puede repetir. Lo puede achicar. El oído lo reconoce o no. Si lo reconoce, hay un “ah”: eso ya lo escuché. Si no, igual está ahí, abajo, empujando el tema.
Un ejemplo de estos días. Milo J sacó en vivo “Cuando el agua hirviendo”. Adentro hay un pedazo de “Tres golpes”, de Totó La Momposina: una cantora de Colombia. No es que Totó subió al escenario a hacer un feat. Es un recorte de algo que ella ya había grabado. Eso es samplear.
Hay una diferencia legal, y se explica fácil. Si usás la grabación de otro, hay que pedir permiso, o pagar, o las dos cosas. No es un detalle de abogado: es por qué algunos samples se escuchan y otros se esconden. EMA no da consejos de contrato. El oído igual puede nombrar lo que escucha.
Por eso la palabra importa. Feat. = alguien vino. Sample = alguien recortó. Remix = la misma canción, otra mezcla. Tres cosas distintas. Si ves “contiene un sample de”, no es un dúo. Es un pedazo de otra época, pegado ahora.
Un pedazo de otra grabación. Pegado acá. Eso es un sample.

