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Junior Zamora: del góspel de barrio a construir su propio “Cali-York”
Antes de cantar sus propias canciones, Junior Zamora quería ser baterista. Creció tocando en iglesias de Cali y terminó convirtiendo el barrio, sus recuerdos y un alter ego llamado Jay en un universo musical propio.

Portada oficial de Un Verano en Caliyork, de Junior Zamora. Sony Music Entertainment.
La primera relación de Junior Zamora con la música no fue frente a un micrófono. Fue con una batería. Creció en un hogar cristiano, rodeado por la música de iglesia, y desde muy chico quedó fascinado con el instrumento.
Él mismo contó que a los cuatro años ya se había animado a tocar y que alrededor de los ocho recorría iglesias como baterista. Durante bastante tiempo imaginó otro futuro para sí mismo: quería estudiar el instrumento, convertirse en baterista profesional y salir de gira acompañando a otros músicos.
Junior creció en El Vallado, en el Distrito de Aguablanca, al oriente de Cali. Ese lugar terminaría siendo mucho más que una referencia biográfica. Años después se convertiría en uno de los centros narrativos de su música.
La composición apareció cuando todavía era un chico. Alrededor de los once años, un amigo quería dedicarle una canción a su novia y Junior terminó ayudándolo a escribirla. Después de eso siguió componiendo.
El barrio dejó de ser el fondo y se convirtió en la historia
Con los años, su relación con El Vallado pasó al centro de la obra. En Joyas del Barrio, publicado en 2024, Junior transformó personajes, códigos, recuerdos y experiencias de su entorno en materia para las canciones.
La conexión con el lugar tampoco era solamente artística. Antes de dedicarse por completo a su carrera musical, Junior participó en procesos comunitarios y culturales vinculados con su barrio.
En esa construcción aparece Jay, un alter ego que le permite mover la experiencia personal hacia un terreno más narrativo. Junior no solamente escribe canciones sobre sí mismo: crea personajes, escenarios y etapas que se conectan entre sí.
Después llegó una nueva pregunta: ¿qué pasaba cuando ese personaje salía del barrio?
La respuesta fue Un Verano en Caliyork, publicado en noviembre de 2025. El proyecto conecta dos imaginarios —Cali y Nueva York— para hablar de movimiento, identidad, deseo y de todo lo que alguien sigue cargando cuando cambia de escenario.
El nombre tampoco salió de la nada. “Cali-York” ya circulaba como una manera de relacionar ambas ciudades y Junior terminó apropiándose de esa idea para construir su propio universo alrededor de Jay.
Dentro de esa etapa también aparece la “Jayhouse”. Es el espacio de Jay: una especie de mundo propio donde las relaciones, los recuerdos y las diferentes versiones del personaje pueden convivir.
La estética acompaña ese cambio. El barrio no desaparece, pero deja de mostrarse solamente como un lugar físico. Se transforma en algo que Jay lleva consigo incluso cuando cambia el escenario, la ropa, los sonidos o las personas que lo rodean.
El personaje sale del barrio, pero el barrio no sale de él
Esa frase resume buena parte de la etapa. Junior puede llevar a Jay hacia un espacio más sofisticado, sensual o futurista sin borrar el punto del que salió.
También cambia la música. En Un Verano en Caliyork, Junior profundiza su mezcla de R&B con sonidos afro y urbanos. El proyecto puede sonar íntimo, bailable y nocturno sin abandonar la identidad que venía construyendo.
Ahí está lo interesante de su recorrido. El chico que primero imaginaba una vida detrás de la batería terminó construyendo un proyecto donde su iglesia, El Vallado, Cali, el R&B, la cultura afro y sus propias contradicciones pueden vivir dentro de una misma historia.
Y “Cali-York” resume bastante bien esa búsqueda. No consiste en borrar Cali para parecerse a Nueva York. Funciona casi al revés: salir del lugar de origen para descubrir cuánto de ese lugar sigue viajando con uno.


