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Curiosidades

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El domingo el Movistar Arena fue de una banda alemana. Tocan metal desde 1984.

Helloween cumple cuarenta años de carrera. El domingo, a las 21, Villa Crespo. Abrió Azeroth, una banda de acá. El 3 de noviembre, el mismo predio es de Bersuit.

EMA MUSIC ·

Helloween en vivo en Múnich, 2016

Helloween, Backstage Werk, Múnich, 30 enero 2016. Foto: © pitpony.photography / CC BY-SA 3.0.

El domingo 13 de septiembre, a las 21, el Movistar Arena de Villa Crespo no fue de un trapero ni de un pop de radio. Fue de Helloween. Una banda alemana de metal. Empezaron en 1984. Este año festejan cuarenta. El lugar es el mismo predio cubierto de Humboldt 450 donde, el 3 de noviembre, toca Bersuit con Luck Ra y Lali. Mismo edificio. Otro país sonoro.

Helloween hace un metal rápido, con coros que se cantan a gritos y letras de aventura. A ese palo le dicen power metal. En criollo: no es el metal oscuro y pesado de una cueva. Es el metal de estadio, el que parece un himno. En los ochenta, desde Hamburgo, esta banda armó buena parte de esa receta. Después se pelearon, se separaron las voces, se volvieron a juntar. El show del domingo fue el festejo de esas cuatro décadas.

Antes de ellos tocó Azeroth. Es una banda argentina de metal. Telonera, en criollo: el grupo de acá que calienta el predio. No es un saludo de tres canciones escondidas. Es el dato local de la noche: el Arena se llena de un género que en la tele casi no aparece, y abre una banda que no necesita subtítulos.

Las entradas se venden en la web del Movistar Arena. EMA no vende tickets. Los precios, cuando se anunció la fecha, partían de ciento diez mil pesos el campo. Puede haber cambiado. El dato que no cambia es el horario y el lugar.

Fachada del Movistar Arena, Villa Crespo, Buenos Aires
Movistar Arena, Buenos Aires, junio 2025. Foto: BugWarp / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Hay que decirlo sin vueltas. En Buenos Aires el Arena se usa para todo: cumbia, pop, rock de 2000, metal alemán. El edificio no elige. El público sí. Quien fue el domingo no fue a ver a Lali. Quien vaya en noviembre no va a ver calabazas gigantes en el escenario —el dibujo de Helloween es una calabaza, de ahí el nombre. Son dos ciudades adentro de la misma manzana.

EMA no está para decir si el power metal “volvió”. Está para marcar el mapa de un domingo. A las 17, en Chacarita, un festival independiente de cinco años. A las 21, a unas cuadras, diez mil personas —o las que entren— cantando en alemán e inglés un género que en el celular de al lado ni figura. La ciudad aguanta las dos cosas. El algoritmo, no siempre.

Si no conocés a Helloween, el gancho no es un discazo de 1987. Es esto: una banda de Hamburgo llena el predio más visible de Buenos Aires un domingo, y la ciudad lo trata como un show más. Para el metal, no es un show más. Para Villa Crespo, es otra noche de puertas abiertas.

El Arena no es de un género. Es de quien lo llena esa noche.