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Fito Páez y el crimen que dio origen a su canción más furiosa

En noviembre de 1986, Fito Páez estaba de gira en Brasil cuando recibió una llamada que cambió su vida para siempre. En Rosario había ocurrido una tragedia familiar. Lo que descubrió después fue todavía más estremecedor. De aquel dolor nació una de las canciones más intensas del rock argentino.

EMA MUSIC ·

Fito Páez durante una presentación en vivo en 2003

Fito Páez en vivo, 2003. Foto: photoAtlas / Wikimedia Commons. Licencia CC BY 2.0. Archivo: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fito_Paez.jpg. Licencia: https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/

Hay canciones que nacen de una historia de amor. Otras, de una noche inolvidable. Y después están las que aparecen cuando las palabras ya no alcanzan para explicar lo que está pasando.

"Ciudad de pobres corazones", de Fito Páez, pertenece a ese último grupo. Es una de las canciones más intensas del rock argentino, pero detrás de su sonido furioso hay una historia real que parece imposible de creer.

Una llamada telefónica, una tragedia familiar y una investigación que terminaría revelando algo que el músico jamás habría imaginado.

El 7 de noviembre de 2026 se cumplen 40 años de los hechos que marcaron profundamente su vida y transformaron su manera de hacer música.

La llamada que cambió todo

El 7 de noviembre de 1986, Fito Páez estaba en Río de Janeiro, Brasil. Tenía 23 años, se encontraba de gira presentando su disco "Giros" y atravesaba uno de los momentos de mayor crecimiento de su carrera.

El músico había llegado a Brasil para ofrecer una serie de presentaciones. Su entonces pareja, Fabiana Cantilo, lo acompañaba durante aquel viaje. También había compartido escenario con Charly García.

Pero todo cambió cuando recibió una noticia desde Rosario.

En la casa familiar de la calle Balcarce habían asesinado a tres mujeres: su abuela Delia Zulema Ramírez de Páez, su tía abuela Josefa Páez y Fermina Godoy, la trabajadora doméstica de la vivienda, que estaba embarazada de siete meses.

La noticia fue devastadora.

Para Fito, su abuela y su tía abuela no eran solamente dos familiares queridas. Su madre había fallecido cuando él tenía apenas ocho meses, y ambas mujeres habían sido fundamentales durante su crianza.

En cuestión de horas, el músico perdió a dos de las personas que habían ocupado un lugar maternal en su vida.

Pero mientras intentaba asimilar aquella pérdida, la investigación policial comenzaba a descubrir detalles que harían todavía más dolorosa la historia.

Una investigación que reveló algo inesperado

El crimen ocurrió en una vivienda ubicada en Balcarce 681, en Rosario, donde Fito había pasado buena parte de su infancia.

Los investigadores comenzaron a reconstruir lo sucedido y encontraron indicios que sugerían que los responsables conocían la casa.

No se trataba simplemente de personas que habían elegido una vivienda al azar. Había señales de que existía cierta familiaridad con el lugar y con quienes vivían allí.

Entre las pistas aparecieron objetos que habían sido sustraídos durante el crimen. Algunas joyas y un radiograbador ayudaron a los investigadores a seguir el rastro de los responsables.

La investigación terminó identificando a los hermanos Walter y Carlos De Giusti.

Y fue entonces cuando apareció uno de los datos más estremecedores de toda la historia.

Fito Páez cantando durante el Festival de las Almas
Fito Páez durante el Festival de las Almas. Foto: Focelote / Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 3.0. Archivo: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fito_P%C3%A1ez.jpg. Licencia: https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/

El asesino había ido al colegio con Fito

Walter De Giusti no era un completo desconocido para la familia.

Había conocido a Fito durante su juventud en Rosario. Ambos habían asistido al colegio Dante Alighieri y habían compartido parte de su etapa escolar.

Además, Walter conocía la vivienda familiar: había realizado trabajos de plomería en aquella casa.

El responsable de una tragedia que había destruido parte de la familia del músico era alguien que había formado parte de su entorno.

El caso tenía otra dimensión todavía más perturbadora.

Una semana antes, el 31 de octubre de 1986, otras dos mujeres habían sido asesinadas en Rosario: Ángela María Cristofanetti de Barroso y Noemí Isabel Barroso.

La investigación vinculó a Walter De Giusti con aquellos asesinatos y con el triple crimen de la familia de Fito Páez. Finalmente fue condenado a prisión perpetua.

La historia conmocionó a Rosario y se convirtió en uno de los casos policiales más recordados de aquella época.

Pero para Fito, la resolución judicial no podía cambiar lo ocurrido.

Cuando la música se convirtió en una salida

Después del crimen, Fito atravesó uno de los períodos más difíciles de su vida.

La tristeza, la furia y la impotencia comenzaron a ocupar un lugar central en su día a día. El joven músico que venía construyendo una carrera ascendente se encontró frente a una experiencia que parecía imposible de procesar.

Fabiana Cantilo tuvo un papel importante durante ese momento. Fue una de las personas que lo acompañaron y lo alentaron a retomar los ensayos.

La música empezó a convertirse en un espacio donde expresar emociones que resultaban difíciles de poner en palabras.

Pero lo que estaba apareciendo no se parecía demasiado a sus composiciones anteriores.

Había bronca, angustia y una desilusión profunda. Y todo eso empezó a tomar forma en una canción que terminaría convirtiéndose en una de las más importantes de su repertorio.

Así nació "Ciudad de pobres corazones"

De aquel período surgió "Ciudad de pobres corazones", una composición que llevó la intensidad emocional de Fito Páez hacia un territorio musical mucho más oscuro.

Fito Páez durante la Fiesta de la Vendimia de Curicó, Chile, en 2015
Fito Páez durante la Fiesta de la Vendimia de Curicó, Chile, 2015. Foto: order_242 / Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 2.0. Archivo: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fito_Paez_(16290265793).jpg. Licencia: https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/

La canción combinaba guitarras agresivas, teclados intensos y una interpretación vocal cargada de rabia.

No era una balada de despedida ni una canción destinada a relatar cronológicamente lo sucedido. Era una descarga emocional.

Rosario, su ciudad natal y el lugar donde había comenzado a construir su historia musical, aparecía atravesada por la violencia y la decepción.

Apenas semanas después del asesinato, Fito comenzó a presentar aquella nueva composición frente al público.

La canción se convirtió en el centro de una etapa artística marcada por una transformación personal profunda.

Lo que había empezado como una respuesta emocional a la tragedia terminó dando nombre a un disco completo.

El disco que mostró al Fito más oscuro

En 1987, Fito Páez publicó el álbum "Ciudad de pobres corazones". El trabajo representó un giro notable en su carrera.

Mientras que en "Giros" había explorado diferentes influencias del rock y de la música popular argentina, su nuevo disco presentaba un sonido más áspero, una atmósfera más densa y letras atravesadas por emociones intensas.

Las guitarras y los teclados construían un paisaje sonoro que acompañaba esa nueva etapa.

El álbum no era únicamente una reacción al crimen. También mostraba a un artista que estaba intentando reconstruirse a través de la música.

Con el paso de los años, se consolidó como una de las obras fundamentales para comprender aquel período de su trayectoria.

Una canción que sigue teniendo otra dimensión 40 años después

El 7 de noviembre de 2026 se cumplen cuatro décadas del asesinato de Delia Zulema Ramírez de Páez, Josefa Páez y Fermina Godoy.

La historia suele recordarse por los detalles de la investigación y por la inesperada relación entre uno de los responsables y el músico.

Sin embargo, también permite entender cómo una experiencia personal puede transformar profundamente la obra de un artista.

"Ciudad de pobres corazones" no ofrece respuestas fáciles ni intenta justificar el dolor. Su fuerza está precisamente en expresar esa bronca sin suavizarla.

Fito no pudo cambiar lo que había ocurrido en Rosario. Pero consiguió transformar parte de aquella experiencia en una obra que pasó a formar parte de la historia del rock argentino.

Y quizás ahí está lo más impactante: detrás de una canción que miles de personas cantaron durante décadas, existió una tragedia real que cambió para siempre la vida de quien la escribió.

Después de conocer su origen, escuchar "Ciudad de pobres corazones" ya no es exactamente lo mismo.