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Cher dejó a Sonny Bono y descubrió el contrato que podía dejarla sin carrera
En la televisión eran una pareja millonaria, famosa y con un negocio construido alrededor de los dos. Cuando Cher decidió separarse, empezó a preguntar qué era realmente suyo y encontró una respuesta que no esperaba.

Cher en 1974. Foto promocional de MCA Records publicada en Billboard, dominio público, vía Wikimedia Commons.
A comienzos de los setenta, Cher y Sonny Bono parecían tenerlo todo armado. Tenían discos, éxitos y un programa de televisión que había convertido la dinámica de su matrimonio en parte del espectáculo. Él hacía de marido serio y ella lo pinchaba frente a cámara. Funcionaba tan bien que el público compraba a Sonny & Cher como una sola cosa.
El problema apareció cuando la pareja empezó a romperse fuera de cámara. Cher quería tomar sus propias decisiones y Sonny seguía controlando buena parte del negocio. Cuando ella comenzó a revisar cómo estaban organizadas sus finanzas y sus contratos, descubrió que la estructura no era precisamente de dos socios iguales.
La empresa se llamaba Cher, pero Cher no era su dueña
La compañía se llamaba Cher Enterprises. Según contó la propia Cher años después, Sonny Bono poseía el 95% y el abogado de la pareja tenía el 5% restante. Ella no tenía participación en una empresa construida alrededor de su propio trabajo y de su nombre artístico.
Había otro problema todavía más incómodo. Cher había firmado acuerdos que limitaban su capacidad para aceptar trabajos por su cuenta. Separarse de Sonny no significaba simplemente terminar un matrimonio: también implicaba intentar salir de una estructura profesional que seguía atándolos.
David Geffen, que comenzó una relación con Cher durante esa etapa, la ayudó a revisar la situación. Cher recordó después que no tenía dinero disponible ni una forma clara de mantenerse y que durante un tiempo hizo trabajos como modelo porque era una de las pocas cosas que podía hacer mientras intentaba destrabar sus contratos.
La separación se volvió entonces una pelea sentimental, económica y profesional al mismo tiempo. Cher presentó una demanda de divorcio y llegó a describir su situación contractual como una forma de “servidumbre involuntaria”. El divorcio quedó finalizado en 1975.
Salir de aquella relación tampoco significó que todo se acomodara enseguida. Cher contó que quedó profundamente endeudada y que romper compromisos pendientes de Cher Enterprises tuvo consecuencias económicas. Su primer programa de televisión en solitario tampoco consiguió sostener el éxito del ciclo que había hecho junto a Sonny.
Y ahí está la parte que vuelve extraña esta historia cuando se la mira desde el presente. Hoy cuesta imaginar a Cher sin control sobre su propia carrera, pero durante aquella separación tuvo que descubrir desde cero qué podía firmar, dónde podía trabajar y cuánto de la maquinaria que llevaba su nombre le pertenecía realmente.
Después reconstruyó todo. Volvió a grabar, pasó por Las Vegas, peleó por conseguir papeles como actriz y terminó entrando al cine cuando muchos ya la veían solamente como una personalidad de televisión. Años más tarde ganaría un Oscar y volvería varias veces a los primeros planos de la música.
Pero antes de todas esas reinvenciones hubo una escena bastante menos glamorosa: Cher mirando los papeles de su propia carrera y descubriendo que la empresa llamada Cher Enterprises pertenecía en un 95% a Sonny Bono y en el otro 5% a su abogado. Ella tenía el nombre. Ellos tenían la empresa.


