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Cultura

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La T y la M le pasó la cumbia a J Balvin.

Tobías y Matías, de Florencio Varela. El colombiano entra a un tema de desamor que se canta como se habla acá. Se llama Qué ironía.

EMA MUSIC ·

J Balvin en el Festival de Cine de Venecia, 2026

J Balvin, Festival de Cine de Venecia, 2 septiembre 2026. Foto: Sofia Luna Cabras / Wikimedia Commons, CC0.

La T y la M es un dúo de cumbia de Florencio Varela: Tobías Medrano canta, Matías Rapen produce y lleva el teclado. Se conocieron en pandemia, en un estudio chico. Después los empezó a pasar la Selección en el vestuario. Ahora el nombre ya no pide nota al pie para mucha gente. El 10 de septiembre salió un tema con J Balvin. Se llama Qué ironía. Hay que decir quién es el otro: José Álvaro Osorio, colombiano, una de las voces más grandes del reguetón de los últimos quince años. No vino a hacer un saludo. Vino a cantar cumbia.

El tema es de desamor, de los que se terminan y encuentran una excusa para volver a empezar. La prensa del dúo lo dice así. En la canción se escucha el castellano de acá: “Cómo te explico lo que no se puede explicar, teníamos una de arena y veinte de cal”. Más adelante: haberse presentado a la familia y tocar perder. No es un feat donde el invitado tira cuatro compases en otro idioma y se va. El pulso es de pista. La letra, de ida y vuelta.

El videoclip se filmó en Nueva York: colores, autos, ciudad. Rapen aparece con el teclado, esa marca que el dúo arrastra de show en show. Balvin entra al cuadro de una cumbia argentina. El cruce no es inédito —la cumbia y el urbano se prestan nombres hace años— pero el desequilibrio es el dato: el que tiene el catálogo global se sube al idioma de Varela, no al revés.

Por eso hay que escucharlo ahora, recién salido, antes de que el algoritmo lo convierta en “el feat”. La T y la M ya había cruzado a Duki, Bizarrap, Luck Ra. Balvin es otra escala. No certifica que el tema vaya a ser el del verano. Certifica que la cumbia de este dúo ya es un lugar al que un nombre de Medellín quiere entrar.

EMA no está para decirte si te va a gustar. Está para señalar el movimiento. Un dúo del conurbano le pasa el género a una estrella del reguetón y el desamor sigue sonando en rioplatense. El resto es poner play y ver si el oído lo toma como cumbia o como un feat para la foto. Son dos escuchas distintas. El tema aguanta las dos.

El colombiano canta cumbia. La ironía es esa.